La inteligencia colectiva
propia de la cibercultura, tiene su desarrollo y soporte en el ciberespacio,
caracterizada por su aspecto participativo, socializante, abierto y
emancipador, creando con esto un renovado paradigma motivado por el cambio
tecnosocial.
Se puede definir como la
habilidad para compartir o combinar los conocimientos de un grupo para crear
una visión más amplia y completa.
Como dijo Pierre Levy,
“Nadie lo sabe todo, todos saben algo“, es decir, no importa lo mucho que sepa
un individuo o su inteligencia, los conocimientos e inteligencia sumada de
todos los miembros de un equipo siempre será mayor y más efectiva, sobre todo
porque permite rellenar los vacíos que implica la individualidad
Hoy en día contamos con los
avances de la telefonía móvil y los ordenadores portátiles nos permiten conectarnos
a Internet en casi cualquier lugar del planeta. Los avances de las herramientas
digitales nos han convertido en nómades, errantes pero enlazados a nuestro
mundo social.
El desarrollo tecnológico es un proceso complejo,
que implica algo más que la aceptación manifiestos de los adelantos materiales
y técnicos. Es también un proceso cultural, social y psicológico, al cual
corresponden cambios de las actitudes, pensamientos, valores, creencias y
comportamientos humanos que afectan el cambio técnico. Estos cambios que no
tienen carácter físico, son más delicados, aun y cuando con frecuencia sean
ignorados o menospreciados por las políticas de transferencia de tecnología.
Sin embargo el efecto que con el tiempo estas llegando a producir se verifica
por lo que influyen en otros aspectos culturales, y por el grado de alteración
que pueden producir en el contexto en el cual se proyectan.
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